Era un 19 de noviembre de 2011. Como otro sábado cualquiera, quedó con sus amigos en la biblioteca de siempre, pero, al estar cerrada, acabaron yendo a otra cercana. Cogieron el coche por la avenida del Monasterio de Silos, en Mirasierra (Madrid), y, justo debajo del puente que queda cercano a Ventisquero de la Condesa, el piloto perdió el control, se saltó la mediana y chocó contra un BMW X5. El resultado: dos muertos, dos heridos graves y dos leves. Covadonga Sanz Gutiérrez fue una de las que más sufrió.

Perdió a dos de sus amigos en el accidente y la pierna derecha, y estuvo en coma durante cuatro meses en el Hospital La Paz. Hoy, es una nueva persona. Del Atlético de Madrid. Muy cercana, como para pedir que la tuteen. Tiene una prótesis -que le gusta dejar junto a su zapato la noche de Reyes- y una vitalidad que transmite desde su mirada y sonrisa. En parte, propiciada por su afán a la bicicleta, con la que se hace 30 km semanales, aunque también hay que decir que tiene una gran familia, con seis hermanas.

Lee la entrevista completa en Mirada 21