Hola, bienvenido a mi página personal.

Mi nombre es Ignacio Losada, tengo 22 años (1995) y estudio Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria. Actualmente, estudio y trabajo. Soy becario en Europa Press. Antes, fui redactor en el periódico digital Mirada 21community manager en la empresa Cells4Life España, redactor en Omicrono (la tecnología de El Español) y redactor-colaborador en la revista Centinela. Además, desarrollé un blog periodístico colaborativo (Una cerveza, por favor) y he dirigido un programa de radio magazine en Onda Universitaria.

Mi etapa universitaria no comenzó con mi vocación, sino que arrancó con los estudios de ADE en la Universidad Complutense de Madrid. Fue a raíz de una serie de acontecimientos cuando descubrí, y seguí, mi vocación como periodista. De hecho, siempre había sido muy observador y prudente, pero tuve que abandonar esa posición para defender la verdad. Sin embargo, no puedo decir, sin caer en error, que mi vocación como periodista nazca exclusivamente de esta defensa. Se debe al recorrido de un camino que comencé cuando estudiaba bachillerato.

Soy un apasionado del deporte, sobre todo del baloncesto. Y esto, sumado a mi faceta emprendedora, hizo que con 14 años crease un equipo con el que competir. Además, me interesa mucho la tecnología, veo en ella un inmenso servicio a la sociedad. ¡Por no hablar de su matrimonio con la comunicación! Esta curiosidad supuso mi impulso en el mundo digital. Comencé mi andadura por los blogs, creando uno sobre el sistema operativo Android. De ahí, pasé a uno más grande, Omicrono (hoy, parte de El Español), donde estuve trabajando seis meses.

Me gusta vivir cada día como si fuese el último, sin perder por ello mis objetivos a largo plazo. Asimismo, me considero una persona curiosa y proactiva, comprometida con aquello en lo que cree. Con ideas provocadoras, soy defensor de la cultura del encuentro, en donde el diálogo para comprender al otro prima ante las diferencias. Me encanta discutir bajo esta mirada, siempre salgo enriquecido. Creo que todo el mundo merece respeto, aunque no reconocimiento.