10,5 millones de euros para poder montar en bicicleta eléctrica. Ese es el precio que ha tenido que pagar el Ayuntamiento de Madrid para que la ciudad disponga del sistema BiciMAD. A partir de ahora (en los próximos meses), la EMT se hará cargo del servicio, supervisado hasta la fecha por la empresa privada Bonopark. Esta compañía percibía pérdidas mensuales de hasta 300.000 euros por los robos, daños y abandonos que sufrían los vehículos. No obstante, que esto no engañe. La apuesta de Manuela Carmena podría resultar beneficiosa para la ciudad, pero tendría un coste superior al ya adquirido.

Las cifras no engañan, y más cuando las gestionan una empresa privada. Con 300.000 euros de pérdidas mensuales, no tardaría Bonopark en dejar de ofrecer su servicio en Madrid. Mientras ellos perdían dinero, los tontos destrozaban las bicicletas y sus puntos de recarga, y los menos tontos se sacaban unas pelas al venderlas en el extranjero. Todos parecían ganar, hasta el Ayuntamiento, que conseguía cosechar 60.000 abonados por añoy una buena imagen entre los ciudadanos. Todos, menos Bonopark.

Si una empresa privada no pudo sacar provecho del servicio, ¿cómo lo hará el Ayuntamiento?

El hecho de que la EMT se haga responsable del proyecto -y por mucho de que Rita Maestre remarque la capacidad organizativa de la empresa municipal- genera una pregunta fundamental entre los más críticos: Si una empresa privada no pudo sacar provecho del servicio, ¿cómo lo hará el Ayuntamiento? Los vándalos seguirán siendo vándalos. Los robos, daños y abandonos seguirán ocurriendo, con independencia de quién se haga cargo del servicio.

Si no se actúa, como ha sucedido hasta la fecha, cualquier cambio en la administración será una pérdida de tiempo y de dinero. En este caso, de los madrileños. Por este motivo, el equipo de Manuela Carmena tiene que perseguir toda actividad vandálica, y sancionarla con fuertes medidas. Los ciudadanos quieren usar el servicio. El crecimiento es de 60.000 abonados anuales. Puede suponer un éxito, no se niega. Pero si los madrileños no ven ciertas seguridades, supondrá una pérdida de tiempo y dinero.

Esta apuesta no es gratis, y puede subir mucho el precio inicial de 10,5 millones de euros. Si la suma total de la inversión no asciende a la que se podría haber percibido con el servicio en manos privadas, será una gran noticia. Si por el contrario, tal y como ha denunciado el concejal de Ciudadanos Sergio Brabezo, los costes van a superar a los ingresos, las arcas municipales se verán fuertemente golpeadas por un proyecto inviable.