La Universidad Francisco de Vitoria, a través de la revista Comunicación y Hombre, ha celebrado este jueves una jornada de comunicación política con la que sacar de los platós de televisión la “pelea dialéctica” de los cuatro partidos mayoritarios en el Congreso de los Diputados. Representantes del Partido Popular, PSOE, Podemos y Ciudadanos han debatido, entre pullas y pulsos, sobre el desarrollo de las nuevas tecnologías y su incursión en los plenos.

El diputado del Partido Popular por Madrid y portavoz de Empleo, José Ignacio Echániz, el sociólogo y diputado del PSOE Ignacio Urquizu, el responsable de Prensa estatal de Podemos, Jesús Gil, y el secretario de Comunicación de Ciudadanos, Fernando de Páramo, han explicado cómo llevan a la práctica estas nuevas tendencias comunicativas, así como su visión, en algunos casos, humanística, de lo que debe ser.

De izquierda a derecha, Jesús Gil, Ignacio Urqizu, Gabriel Sánchez (moderador), José Ignacio Echániz y Fernando de Páramo. | Mirada 21

Echániz ha explicado que “cuando la comunicación sustituye a la política, hay un riesgo de caer en el populismo”. De hecho, el popular considera que las redes sociales suponen un peligro, porque “han alejado” la “profundidad” del “discurso retórico”, y ha destacado que “hay más volumen” de contenidos y mensajes, pero no “más calidad”. Esta reflexión también la ha compartido De Páramo, quien considera que el Congreso debe ser capaz de “hablar un mismo lenguaje que los ciudadanos”.

Asimismo, De Páramo ha apuntado que “la comunicación política no puede ser unidireccional”, y que, gracias a la llegada de la nueva política -término que detesta Urquizu, como él mismo ha manifestado-, ahora “los políticos comunican por obligación” y no por comodidad, aunque no siempre lo hagan y los debates televisivos se acaben convirtiendo en una “pelea dialéctica”. De hecho, para él, las redes sociales son un beneficio para el político y el periodista, porque se simplifican las ruedas de prensa.

Por su parte, Gil, fiel a su intención de ofrecer novedad en la mesa redonda, ha explicado el papel de la comunicación en Podemos para hacer que ahora esté donde está. Ante todo, y en contra de la opinión de De Páramo, Gil ha destacado la necesidad de tener un “criterio político” antes que una mera especialización técnica, mientras que De Páramo solo ha mostrado interés por contar con “profesionales de la comunicación”, en pro de un “talento especializado”.

Según Echániz, los “ciudadanos están sobreinformados”. | Mirada 21

Ciudadanos ignorantes
No obstante, el principal problema de esta era de la inmediatez tecnológica, según Echániz, es que los “ciudadanos están sobreinformados”. La gran cantidad de contenido que emiten los medios de información, en su opinión, está haciendo que la sociedad se vuelva más “ignorante” en lo esencial, en “lo que hay detrás de esa información”. De hecho, se ha preguntado si existen “suficientes espacios de debate profundo” con los que esta pueda “estar bien informada” y “ser un poco más libre”.

Por su parte, Urquizu ha destacado que “hay mucha gente que ya no está ausente”, y que, con las redes sociales, han aparecido “más intérpretes de la realidad”. Pese a todo, ha advertido de que es necesario ganar “credibilidad” para comunicar un concepto. Para él, “la buena y la mala comunicación tiene que ver con esa idea” y “el mundo ya se interpreta de otra forma”. Hecho que comparte Gil, aunque “no sea bueno” para su partido: “es mejor que se conozca todo a que no se conozca nada”.

La inmadurez política de la Red
Esta nueva forma de comunicación está convirtiendo las redes sociales en foros de discusión política y ciberbullying. En declaraciones a Mirada 21, De Páramo ha señalado que “son un arma de doble filo” y que “hay que ser responsable” en su uso para no “intoxicar el debate”, que, en principio, “es sano” que se dé en estos medios. Sin embargo, ha reconocido que los propios partidos políticos tienen “muchísima responsabilidad”, porque representan a una parte de la población.

De hecho, ha explicado que si los partidos o políticos entran en “constantes descalificaciones”, la población, “lógicamente, va a hacer lo mismo”. No obstante, ha señalado que “hay que medir”, porque “un zasca de vez en cuando no hace daño a nadie”. Sin embargo, Gil no considera “que sea inmaduro”, porque “la gente se comunica así”. Para él, el problema está en que “hay mucha gente que está muy poco habituada a esto”, porque “es la lógica que se adopta” en estos espacios.

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