Combatir el populismo antieuropeísta cuesta 1.500 millones de euros. Es lo que ha tasado el Grupo Popular Europeo (GPE), que defiende que regalando el interrail a los jóvenes que cumplan la mayoría de edad se podrá reducir esta corriente que ha invadido varios países de la Unión Europea. De hecho, la propuesta presentada por el eurodiputado alemán Manfred Weber, miembro de la Unión Social Cristiana en Baviera (parte del GPE), estima que, regalando el viaje que cada año realizan miles de jóvenes al terminar la prueba de acceso a la universidad, se podrá frenar el radicalismo y conseguir una Europa común, que apueste por la pluriculturalidad bajo el mismo techo.

Sin embargo, la medida está destinada al fracaso. En primer lugar, por la viabilidad presupuestaria. La Comisión Europea deberá estudiar de dónde destinar 1.500 millones de euros, así como su razón administrativa, según ha informado la comisaria de Transporte, Violeta Bulc. Y, en segundo lugar, no se puede erradicar el populismo con una medida populista. Los jóvenes que se van de viaje en interrail, por lo general, no lo hacen por conocer la cultura europea, como defiende Weber. Lo hacen por disfrutar de unos días de vacaciones con los amigos. En muchos casos, esta odisea se ve protagonizada, además, por las drogas y el alcohol. Como mucho, si es a lo que se refiere el eurodiputado -que no lo es-, se nutren de la cultura gastronómica europea. De nada más.

Hablar, por lo tanto, de cultura europea a través de esta medida, supone una utopía. Un imposible de 1.500 millones de euros que se pagarán de nuestros bolsillos. El precio del viaje suele rondar los 200-480 euros, más los gastos adicionales. Con esta medida, la comunidad europea financiará esta cifra y permitirá a los jóvenes viajar por el viejo continente sin que tengan que pagar un duro. O, lo que es lo mismo, les financiarán el alcohol y las drogas. El nuevo Erasmus (mejorado) llega para quedarse. El sentimiento europeísta no resurgirá; y, si lo hace, será entre copas y porros. Al final, estos jóvenes llegarán a sus casas con muchas fotos y pocos recuerdos. Todo sea por apagar el incendio con gasolina.