Perteguer es licenciado en Ingienería de Caminos por la UPM, diplomado en Estudios Filosófico-Teológicos por Sapientia y máster en Educación por la IEEE. Desde 2011, es doctor en Filosofía por la UCM. A lo largo de su trayectoria, ha participado en la creación de 36 colegios en Hispanoamérica y en España, así como en la formación de profesorado y equipos directivos. Además, es presidente del Instituto Santo Tomás de Educación y Familia.

P. ¿Podría explicarnos qué es el Libro blanco sobre la función docente no universitaria desarrollado por el filósofo José Antonio Marina?

La idea del Libro blanco, que se ha realizado en muchas ocasiones, consiste en repensar un tema desde cero; en este caso la Educación. Y en ese repensar la Educación desde cero, se lo encargaron a un filósofo, José Antonio Marina, con experiencia en el mundo educativo; que abrió a un debate social a través de las redes para intentar detectar qué puntos son claves de cara a repensar la Educación en España.

P. Una de las propuestas más comentadas del borrador de Marina es la idea del MIR Educativo. ¿Resulta necesario un período de formación para los futuros docentes de siete años: cuatro de carrera, uno de máster y dos de prácticas remuneradas?

La propuesta de Marina es controvertida, pero la causa a la que alude sí es real: el maestro actual está mal formado. Los que estamos dirigiendo centros educativos somos conscientes de que los maestros que salen formados de las universidades españolas lo están mal. La solución no es alargar la formación, sino cambiarla. El planteamiento actual presupone que ya tienen una cultura suficiente por haber aprobado segundo de bachillerato y, por lo tanto, todo el Magisterio se centra, durante los cuatro años, en completar con formación didáctica. Pero difícilmente alguien va a enseñar algo que no conoce. El primer fallo de la formación actual de los docentes es que se presupone que sabe y el docente no tiene porqué saber. El segundo problema que tiene la formación actual de los maestros es que ser maestro es un arte, y un arte que se aprende mejor con otros maestros que con libros de texto. Y el tercer problema, entre otros, es que los que forman a los maestros nunca han dado clase a niños.

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La solución no es alargar la formación, sino cambiarla

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P. Ciertos partidos políticos incorporaron en sus programas electorales pinceladas cercanas a la propuesta de Marina. ¿Existe en España una preocupación real por la Educación o las propuestas solo se formularon para conseguir el Gobierno?

Sorprende que partidos políticos que han gobernado muchos años, y nunca han hecho nada en esta línea, ahora de repente hagan propuestas; aunque un poco difusas, pero en la línea correcta. Por lo menos, quiere decir que hay una inquietud social en la mejor selección y formación de los maestros. Y aunque sea tarde, bienvenida sea.

P. El libro fue propuesto para negociar el Pacto de Estado por la Educación. ¿Por qué se está buscando tal consenso?

La ventaja aparente de un pacto educativo, a nivel nacional, es que por fin hubiera una estabilidad en las leyes educativas que permitieran a los centros, a los maestros y a las familias desarrollar mejor la labor educativa. La desventaja es que los políticos no se suelen poner de acuerdo para lo mejor. Y si hay pacto político, no hay proyecto educativo. Si todos están de acuerdo en una ley educativa, quiere decir que esa ley no refleja ninguna concepción del hombre ni de la sociedad, porque estarían todos de acuerdo en unos mínimos que no reflejan nada. Si ese pacto consistiera en dejar a la sociedad civil que se organizara, dejar a las familias que tengan libertad de elección de centros educativos para sus hijos, dejar a los centros educativos que se organicen y ofrezcan a la sociedad su proyecto propio educativo, dar autonomía a los centros educativos, a las familias y a los profesores, bienvenido sería.

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Hay varios partidos que no quieren que los padres puedan elegir el centro educativo

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P. ¿Entran dentro del marco que plantea Marina para el gran pacto todo tipo de colegios, tanto los mixtos como los de educación diferenciada? ¿Y los católicos?

Claramente, hay varios partidos que no quieren que los padres puedan elegir el centro educativo, y no puedan elegir la modalidad del centro educativo que deseen para sus hijos. Un pacto educativo impediría esa libertad de elección. El riesgo que corremos es que nos cercenen la libertad de enseñanza, porque hay varios partidos políticos que no están de acuerdo con la libertad de enseñanza. No están de acuerdo, por ejemplo, que un centro educativo pueda tener un ideario católico. No están de acuerdo que un centro educativo pueda elegir una formación católica que elijan libremente los padres.

P. ¿En qué medida suponen las nuevas tecnologías un enriquecimiento para el desarrollo del alumno?

En la Unión Europea estamos dando mucha importancia al mundo de la tecnología, en detrimento de lo que forma realmente la persona. En el sistema educativo actual hay muy poco espacio para la formación humanística, la formación en el arte, la creatividad, la música… La tecnología es un instrumento, pero lo importante no es el instrumento, sino lo que estoy haciendo en ese proceso educativo.

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El problema no es la evaluación, sino quién evalúa y con qué criterio

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P. Marina plantea evaluar a los profesores activos en base a su portfolio personal, al progreso de los alumnos y a la observación del docente en el aula. ¿Este método podría mejorar el nivel del profesorado?

La idea de que no todos los profesores son iguales recoge una realidad. Pero el problema no es la evaluación, sino quién evalúa y con qué criterio se va a evaluar algo tan intangible como es la Educación. Si el que va a evaluar es el partido político de turno que esté en el poder, probablemente lo haga con un criterio ideológico. Ese criterio no significa que sea el mejor profesor, sino el más cercano en sus ideas al partido político gobernante.

P. José Antonio defiende que “el buen maestro no puede cobrar lo mismo que el malo”, por lo que plantea que haya un incentivo económico que motive al profesorado. ¿Deben cobrar los maestros según sus resultados?

La mayor parte de los maestros son vocacionales. Por lo tanto, lo que les mueve no son motivos económicos. Pero no sería injusto dar un mayor reconocimiento, incluso económico, a aquellos maestros que están más volcados o que tienen mejores resultados. El problema siempre es quién evalúa eso y con qué criterios. Si no fueran ideológicos, no estaría mal, pero es difícil que no pase por esos motivos o por “amiguismos”. Por ese motivo, los sindicatos de profesores no acaban de acoger bien esa medida.

P. El filósofo propone desarrollar una carrera docente, para mejorar la motivación, basada en la posibilidad de progreso académico, gestión y formación. ¿Choca esta propuesta con la teoría de Maslow?

El ser humano tiene unas motivaciones más intrínsecas que las motivaciones que representa la famosa pirámide de Maslow. Lo que plantea Marina es el desarrollo de una carrera docente. Para los centros de gestión estatal tendría sentido desarrollar una carrera docente. El hecho de que lo plantee es muy importante, y ciertamente haría falta el desarrollo de una carrera docente. De tal modo, los buenos docentes podrían formar en las universidades a los futuros buenos maestros. Las pautas que plantea el Libro blanco son buenas, pero faltaría el desarrollo. Pero la motivación mayor de un docente tiene que ser intrínseca. La clave tiene que estar en la formación y selección del profesorado.

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El futuro de la Educación no puede venir de los políticos

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P. La profesión docente, socialmente, no está considerada como una de élite, como puede ser la Medicina. ¿Cuál puede ser el principal motivo?

La impresión que da el Libro es que la profesión docente no está lo suficientemente valorada por la sociedad. Sin embargo, todos los estudios dicen que la profesión docente está muy valorada por los alumnos y por los padres. En cambio, los docentes se sienten muy poco valorados. Y esto se ve reflejado en los futuros docentes. ‘Valoro mucho al profesor, pero no quiero que mi hijo sea profesor’, es la contradicción en la que estamos. Si yo soy brillante, me van a animar a que estudie una carrera que no sea Magisterio. Hay que hacer una campaña que ponga en valor la función docente, y conseguir que los mejores que tengan vocación sean los que vayan a la docencia, y no como ocurre ahora que es como una carrera de segunda opción.

P. ¿El hecho de que en las universidades la nota de corte sea muy accesible, facilita tal veredicto?

Más que facilitar, refleja. Que la nota de corte sea baja, facilita el acceso a más gente. Por lo tanto, si hay gente vocacional también facilita el acceso. El mensaje que traslada es que no se selecciona a los mejores -suponiendo que los que tienen la mejor nota son los mejores- y los que no tengan otra opción que entren en la carrera. Lo ideal es que entren en Magisterio los mejor preparados con más vocación.

P. En su conjunto, ¿la obra de Marina supone una utopía o su desarrollo es viable? En el caso de que fuese ejecutable, ¿cómo podría desarrollarse?

La obra de Marina surge de un proceso de reflexión y obliga a reflexionar sobre la Educación. Y en la Educación estamos hartos de que personas ajenas a la Educación quieran dar soluciones absurdas y no contrastadas con la ley educativa. El futuro de la Educación no puede venir de los políticos, tiene que venir de los centros educativos, de los docentes, de las familias y de los alumnos. De ahí puede venir el cambio educativo. Un político en un despacho haciendo leyes, más o menos utópicas… De ahí no puede venir. El libro de Marina es más un punto de partida que un punto de llegada, y el reto está ahora por venir. Si los políticos dejaran la Educación en mano de los agentes de la educación, por fin la Educación tendría futuro y tendría esperanza.

Entrevista realizada el 11 de enero de 2016